domingo, 13 de diciembre de 2009

Habitación Abierta


Mi palabra es mi sombra.

Por eso,

penetro el silencio:

borde de voz sin raíz y sin nombre.

Allí, empuño la luz,

instrumento único para tocar lo ausente.

Palpo mi centro

-piedra caliente-

y se abre como un fruto

que sangra, eco tras eco,

sobre un cauce de olvido.

(¡Oyes el líquido murmullo,

palabra y sombra,

que cruza esta pagina,

que cesa de bogar y descansa,

ya pozo, en tu centro?)

Afuera,

la luz vuelve a su sitio:

el cuerpo, el árbol, el silencio.

(Escucha.

Un haz de luz resuena dentro.

Apaga la sombra.Calla el mundo.)

Juan José Rodríguez Santamaría

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